sábado, 26 de noviembre de 2016

Metodologías activas


“Los métodos –dice Martínez Miguélez (1999)– son vías que facilitan el descubrimiento de conocimientos seguros y confiables para solucionar los problemas que la vida nos plantea.
            Asi la metodología activa es aquel proceso que parte de la idea central que para tener un aprendizaje significativo, el alumno debe ser el protagonista de su propio aprendizaje y el profesor, un facilitador de este proceso. Para propiciar el desarrollo de las competencias  propias de las ciencias, el profesor propone a sus alumnos actividades de clases, tareas personales o grupales, que desarrollan el pensamiento crítico, el pensamiento creativo así como la comunicación efectiva en cada una de las fases del proceso de aprendizaje. Se fomenta la experimentación tanto en clase como a través de laboratorios virtuales, el trabajo en equipo y la autoevaluación.
Los principales efectos de su aplicación son una mayor predisposición a la resolución de problemas (al acostumbrar a los alumnos vía los métodos activos a un proceder intelectual autónomo), una mejor capacidad de transferencia y una mayor motivación intrínseca.

Flipped Classroom

Hace tiempo que se viene hablando del modelo de trabajo Flipped Classroom o modelo de la clase invertida.

Este modelo se caracteriza por llevar el aprendizaje de los alumnos fuera de las paredes del aula, obteniendo así un tiempo muy valioso para que los docentes puedan llevar a cabo otro tipo de técnicas que facilitan la adquisición de los conocimientos y que se distancian de la enseñanza tradicional.

El tiempo de clase se libera así para el aprendizaje basado en proyectos, la reflexión sobre el propio aprendizaje, o el asesoramiento entre los propios alumnos.

El ambiente del aula se convierte en un ambiente activo de aprendizaje centrado en los estudiantes. Los profesores ahora tienen tiempo para la formación individualizada, pudiendo realizarse grupos de trabajo pequeños, así como se pueden centrar en las evaluaciones individuales.

¿Cómo aprenden los estudiantes? Fuera del aula, en su casa, la biblioteca o cualquier otra ubicación en la que tengan acceso a los contenidos propuestos por los docentes, los alumnos pueden aprender gracias a formatos multimedia e interactivos como vídeos, animaciones y actividades.

Una vez dentro del aula, el foco del aprendizaje se centra en la interacción de los conceptos individuales que ha aprendido y con los que ha trabajado el alumno. De esta manera, el objetivo es conseguir obtener los nexos de unión entre ellos y con otros que en un principio pueden ser más abstractos, pero que configurarán la base para futuros aprendizajes del alumno.

Algunas ventajas de este modelo de trabajo:

1. El aprendizaje se adapta mucho mejor a los ritmos de trabajo de los propios estudiantes, lo que evita la frustración en aquellos que, por ir más adelantados o ser más brillantes, se ven obligados en los modelos de trabajo tradicionales a asistir a repeticiones que para ellos son innecesarias o a ritmos de trabajo muy lentos.

2. Los alumnos pueden repetir, dentro de una secuencia de aprendizaje, tantos procesos, actividades, visualización de contenidos, etc., las veces como les sea necesario para obtener el conocimiento.

3. Los alumnos puedan pausar el proceso de aprendizaje para que se adapten a su estilo de aprendizaje y velocidad de absorción sin interrumpir el maestro u a otros alumnos.

4. Al liberarse de ser el eje central de la presentación de los contenidos, el profesor gana hasta cuatro veces más de tiempo que puede pasar junto a cada uno de sus alumnos. Esta interacción aumenta tanto el interés de los alumnos, como la posibilidad de que se dé realmente un aprendizaje personalizado de acuerdo a sus propias posibilidades.

5. Este tipo de modelo promueve la interacción social y la resolución de problemas en el grupo de alumnos. Este ambiente se ha demostrado que mejora las posibilidades de aprendizaje, así como disminuye en gran medida los casos de acoso y otros tipos de acoso y conflictos entre los alumnos.

ABP


Se presenta un problema como punto inicial (un gancho, un activador, un escenario y/o la formulación de un problema, ver más abajo) y un proceso que normalmente conduce a una salida del grupo (que puede ser tan sencilla como un resultado de aprendizaje individual, o puede ser un producto, por ejemplo un informe, un cartel, un conjunto de resultados experimentales, etc.). Un problema está diseñado para abarcar uno o más resultados del aprendizaje, los cuales pueden ser hechos, conceptos, habilidades técnicas o personales, prácticas profesionales, ideas, etc.

Los problemas también pueden incluir etapas, donde se transmite la información a los estudiantes paso a paso, y esquemas de evaluación. Puede haber diferentes estrategias en el método según el nivel de autonomía y de responsabilidad que se da al estudiante. Por ejemplo, se puede seguir plantear una estrategia más guiada y menos autónoma en primeros cursos, e ir progresivamente dando más autonomía a los estudiantes en cursos posteriores. Hay quien sigue ese proceso de ir aumentando el nivel de autonomía dentro de una misma asignatura.

En asignaturas de alto contenido conceptual o abstracto, si existe una gran dificultad para ser entendida y aprendida autónomamente, el profesor puede optar por seguir teniendo un papel importante decidiendo qué secuencia de actividades tendrá que seguir el estudiante para llegar a aprender unos conocimientos. Para que el estudiante comprenda porqué se sigue esa secuencia, el profesor lo dirigirá mediante discusiones en clase o puestas en común, tratando de que sea el estudiante quien deduzca cuál es el siguiente paso de esa secuencia

Aprendizaje Cooperativo


Es una estrategia didáctica que parte de la organización de la clase en pequeños grupos donde los estudiantes trabajan de forma coordinada para resolver tareas académicas y desarrollar su propio aprendizaje. En el aprendizaje cooperativo las actividades se diseñan teniendo en cuenta cinco aspectos:

·            interdependencia positiva,

·            exigibilidad individual,

·            interacción cara a cara,

·            habilidades interpersonales y de trabajo en grupo, y

·            reflexión del grupo.

Una tarea de grupo tiene interdependencia positiva cuando todos los miembros del grupo son necesarios para realizarlo con éxito. Una tarea tiene exigibilidad individual cuando cada uno de los miembros del grupo tiene que rendir cuentas no sólo de su parte del trabajo sino también del trabajo realizado por el resto del grupo.

El estudiante no aprende solo. Aunque tenga que realizar tareas individualmente, éstas forman parte de un trabajo en grupo que hay que coordinar, planificar y evaluar. Al realizar las tareas, las decisiones se toman en grupo, y todos son responsables tanto de las tareas parciales asignadas a cada uno como del resultado final del trabajo completo, independientemente de la parte realizada por cada uno. Todos los miembro del grupo deben cumplir los objetivos de aprendizaje marcados, y la evaluación individual está condicionada en parte por la consecución de este logro del grupo, lo cual da lugar a una cooperación mutua en la que se ayudan unos a otros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario